Aseguran que los primeros signos del Parkinson podrían detectarse al ir al baño – Canal i | Noticias de Salta, Argentina y el mundo, las 24 horas del día

Aseguran que los primeros signos del Parkinson podrían detectarse al ir al baño

El ritmo intestinal y la microbiota pueden anticipar alteraciones en el sistema nervioso, mucho antes de que aparezcan indicios visibles.

Ir al baño, una acción cotidiana que suele pasar desapercibida, podría ser más reveladora de lo que muchos imaginan. En los últimos años, distintas investigaciones han puesto sobre la mesa que ciertos cambios en el hábito intestinal podrían estar relacionados con señales tempranas de enfermedades neurológicas como el Parkinson.

Esta condición, que afecta principalmente el sistema nervioso y el control del movimiento, suele diagnosticarse cuando los síntomas motores ya son evidentes. Sin embargo, la ciencia ha comenzado a mirar con más atención lo que ocurre en el cuerpo mucho antes de esas manifestaciones visibles.

Uno de los focos de estudio ha sido el tránsito intestinal, es decir, la velocidad con la que los alimentos digeridos se convierten en desechos y son expulsados del organismo. Alteraciones en este proceso podrían ofrecer pistas valiosas sobre el estado general de la salud.

En ese contexto, especialistas han encontrado que el estreñimiento persistente, así como los cambios en la frecuencia o consistencia de las heces, no deben tomarse a la ligera. Estos signos, aunque comunes, podrían estar reflejando alteraciones internas más complejas.

La explicación se encuentra en la conexión entre el sistema digestivo y el cerebro, conocida como el eje intestino-cerebro. Esta relación bidireccional permite que lo que sucede en el intestino tenga un impacto directo en funciones neurológicas.

De hecho, la comunidad científica ha puesto el foco en esta relación. Un estudio publicado en 2023 en la revista ‘Gut’ el journal study 2023 microbiota tránsito intestinal evidenció que los microbios intestinales cambian según la velocidad con la que las heces recorren el sistema digestivo.

La investigación, liderada por Nicola Procházková y Henrik Roager de la Universidad de Copenhague, señala que un tránsito rápido se asocia con bacterias que prosperan en entornos ricos en carbohidratos, mientras que uno lento favorece microorganismos vinculados al consumo de proteínas.

Estas diferencias en la microbiota no son menores. Los cambios en la composición de las bacterias intestinales pueden generar procesos inflamatorios y la producción de sustancias que, con el tiempo, afectarían el funcionamiento del sistema nervioso.

Por esta razón, expertos insisten en no normalizar síntomas digestivos persistentes. Ignorar señales como el estreñimiento prolongado podría retrasar la detección de alteraciones que, en algunos casos, están relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.

En definitiva, prestar atención a los hábitos intestinales no solo es una cuestión de bienestar digestivo. También puede convertirse en una herramienta clave para anticipar problemas de salud más complejos, recordando que el cuerpo suele enviar señales mucho antes de que aparezcan los síntomas más evidentes.

Fuente: eltiempo