El corredor integra regiones de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay y busca conectar el Atlántico con el Pacífico mediante una red de rutas, pasos fronterizos y nodos logísticos.
El Corredor Bioceánico de Capricornio volvió a ubicarse en el centro de la agenda política y económica del norte argentino. Lo que durante años fue presentado como un proyecto de integración regional comenzó a adquirir un peso cada vez más concreto a partir del crecimiento de la minería, especialmente del litio y otros minerales críticos, y de la necesidad de desarrollar infraestructura capaz de conectar producción, logística y mercados internacionales.
La reciente participación de Jujuy en una reunión estratégica realizada en Brasilia, junto con las gestiones de Salta ante organismos multilaterales para obtener financiamiento internacional, volvió a poner en evidencia que el proyecto dejó de ser únicamente una aspiración diplomática y pasó a convertirse en una pieza central dentro de la competencia por nuevas rutas comerciales y cadenas globales de suministro.
El corredor integra regiones de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay y busca conectar el Atlántico con el Pacífico mediante una red de rutas, pasos fronterizos y nodos logísticos. Para el norte argentino, representa la posibilidad de reducir tiempos y costos de exportación hacia Asia y posicionarse como un eje estratégico para el desarrollo minero e industrial.
¿Qué es el Corredor Bioceánico de Capricornio?
El Corredor Bioceánico de Capricornio es un proyecto de integración regional que busca conectar los océanos Atlántico y Pacífico mediante una red de infraestructura vial, ferroviaria, logística y fronteriza que atraviesa los cuatro países.
El corredor contempla cerca de 3.900 kilómetros de carreteras -gran parte ya pavimentadas y otras aún en desarrollo- y contempla cuatro sistemas portuarios públicos y privados ubicados sobre la costa del Pacífico (Iquique, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla), que funcionarán como puntos estratégicos de salida para el comercio regional.
Al mismo tiempo, el proyecto requiere la mejora y ampliación de instalaciones y servicios en pasos fronterizos clave como Porto Murtinho–Carmelo Peralta entre Brasil y Paraguay, Pozo Hondo–Misión La Paz entre Paraguay y Argentina, y los pasos Jama, Sico y Socompa -este último con conexión ferroviaria- entre Argentina y Chile, con el objetivo de agilizar el tránsito y fortalecer la integración logística entre los países involucrados.
Su objetivo es reducir costos logísticos, agilizar el comercio internacional y generar nuevas oportunidades productivas para regiones históricamente alejadas de los grandes centros económicos.
En Argentina, las provincias de Salta y Jujuy ocupan un rol central dentro del esquema, especialmente por el crecimiento de la minería y la necesidad de conectar la producción con mercados internacionales.
Fuente: ambito

