Cada 12 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha impulsada por Naciones Unidas para visibilizar la situación de las personas jóvenes y promover políticas públicas que amplíen sus oportunidades.
La efeméride fue establecida por la Asamblea General de la ONU a fines de los años 90 y se celebra desde el año 2000, con el objetivo de poner en agenda derechos, participación y acceso a educación, salud y trabajo.
Los principales desafíos de los jóvenes
En distintos países, se repiten preocupaciones: salud mental, dificultades de acceso a vivienda, educación desigual, violencia, discriminación y una sensación de “futuro en pausa” por el endeudamiento, la inflación o la falta de empleos de calidad.
A eso se suma la urgencia climática, que convierte la planificación de vida (desde migrar hasta formar una familia) en una decisión atravesada por riesgos ambientales.
IA: oportunidad y riesgo
La inteligencia artificial abre puertas —tutores personalizados, herramientas creativas, accesibilidad—, pero también genera presión: automatiza tareas iniciales, eleva el listón de productividad y multiplica la desinformación con deepfakes.
Para la juventud, el desafío es doble: usarla para aprender y trabajar sin quedar atrapada por sesgos algorítmicos, vigilancia o brechas de acceso.
Redes sociales: identidad, política y bienestar
Las redes amplifican la voz juvenil y facilitan organización y activismo, pero también intensifican la comparación constante, el acoso, la polarización y la exposición a contenidos nocivos.
La economía de la atención compite con el descanso, el estudio y la concentración.
Empleo juvenil: precariedad y “trampa” de la experiencia
Muchos jóvenes enfrentan empleos temporales, informalidad o plataformas con ingresos variables.
La exigencia de experiencia previa y la automatización de tareas de entrada dificultan el primer salto laboral. Persisten, además, brechas por género y origen socioeconómico.
Habilidades para el futuro
Más que una lista cerrada, el mercado demanda combinaciones: alfabetización digital y en IA, pensamiento crítico para detectar desinformación, comunicación, trabajo colaborativo, manejo de datos, idiomas, y competencias “verdes” ligadas a energía, movilidad y sostenibilidad.
Fuente: abc.py

