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¿Por qué hacer ejercicio hace que se sienta mejor, según la ciencia?

Uno de los hallazgos principales fue el papel del hipotálamo ventromedial, una zona cerebral encargada de controlar el uso de energía.

Practicar ejercicio físico de manera regular no solo fortalece los músculos, sino que también genera cambios profundos en el cerebro, según un reciente estudio científico que explica por qué muchas personas experimentan mayor claridad mental después de entrenar. La investigación revela que la actividad física activa mecanismos neuronales específicos que influyen directamente en el metabolismo, la energía y el rendimiento físico y cognitivo.

El estudio, publicado en la revista científica Neuron, analizó cómo el ejercicio modifica la actividad cerebral a través de experimentos con modelos animales. Los científicos observaron que, al correr de forma constante, se activaban regiones del cerebro vinculadas con la regulación energética y el funcionamiento metabólico, lo que confirma que el entrenamiento tiene un impacto directo en el sistema nervioso central.

Uno de los hallazgos principales fue el papel del hipotálamo ventromedial, una zona cerebral encargada de controlar el uso de energía, el peso corporal y la glucosa en sangre. Dentro de esta región, los investigadores identificaron neuronas específicas conocidas como SF-1, que se activaban de forma intensa durante la actividad física y continuaban funcionando incluso después de terminar el ejercicio.

Los experimentos mostraron que estas neuronas permanecían activas durante al menos una hora tras finalizar el entrenamiento, lo que sugiere que el cerebro continúa procesando los beneficios del ejercicio aun en reposo. Esta actividad prolongada podría explicar por qué las personas suelen sentirse más concentradas, despiertas y mentalmente ágiles después de realizar deporte.

Tras dos semanas de ejercicio diario, los modelos experimentales presentaron mejoras significativas en resistencia física, velocidad y capacidad metabólica. Además, se observó una mejor regulación del flujo sanguíneo y un aprovechamiento más eficiente de la energía, lo que demuestra que el cerebro participa activamente en la adaptación del cuerpo al esfuerzo físico constante.

Fuente: eltiempo

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